Una de petroleros y Peña Nieto

El 29 de marzo de 2012 el Partido Revolucionario Institucional lanzó como candidato a la Presidencia de la República a Enrique Peña Nieto y para mostrar su músculo puso pantallas gigantes en cada plaza principal de las ciudades importantes del país.


Por azares del destino me tocó cubrir el evento en una de esas plazas y cuando estaba por comenzar la fiesta de los tricolores me topé con unos miembros del sindicato de petroleros.


Armados con varias matracas y uno que otro tequila entre pecho y espalda, los petroleros tricolores eran una sucursal de alguna barra brava eufórica. Cada vez que salía en la pantalla el candidato llegaba una porra de más de 400 gargantas.


Tal vez confundían la transmisión con un hangout.


Al preguntarles la razón de sus porras la respuesta fue clara, sencilla y directa: “Es que Peña va a defender nuestros empleos y el petróleo. No lo va a ofrecer como lo hace Calderón cada vez que sale del país”, comentó el líder de la porra petrolera.


Le  recordé sobre los desvíos de recursos de la paraestatal hacia la campaña de Francisco Labastida Ochoa y otros escándalos mayores que han vivido en Pemex. Él me respondió que mil millones eran migajas en comparación con los beneficios que el PRI le daba al pueblo.


“Es mejor tener un Presidente que defienda lo que es de lo mexicanos que uno que venda lo que es nuestro”.


El evento terminó y los petroleros regresaron a Tula en una docena de camiones repletos de petroleros entusiastas y con la ilusión que da el comienzo de una campaña y cuatro caballitos de tequila.


14 meses más tarde, el ahora Presidente de México, Enrique Peña Nieto declaró a Wall Street Journal: "Mexico in Talks to Open Energy Sector to Private Investors".


Mordiendo la mano que le dio de comer


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