El ridículo de El País y el olvido del principio básico del periodismo

El principio básico del periodismo es verificar la información. El escándalo derivado de la pifia que cometió El País sobrevino cuando justamente el diario español desestimó lo más elemental de este oficio: corroborar una información.

Durante media hora, El País publicó en su página web una supuesta foto del presidente de Venezuela Hugo Chávez mientras era sometido a un tratamiento médico; la imagen, presentada como una exclusiva del diario, fue el foco principal de la primera plana del diario.

Tras percatarse de la pifia, la foto fue bajada del sitio. En una carta de tres párrafos, EL PAÍS explica que la imagen fue proporcionada por una la agencia informativa (Gtres Online), que  afirmó “que se trataba de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Chávez se encuentra hospitalizado en Cuba tras ser operado de un cáncer cuyas características el Gobierno venezolano no ha querido precisar”. 

El segundo párrafo de la carta aclaratoria de El País no tiene desperdicio, pues en un par de líneas resume la causa del grave error que provocó que la distribución de la edición impresa del diario de Grupo Prisa fuera detenida.

“En el texto que acompañaba la foto se afirmaba que EL PAÍS no había logrado verificar de forma independiente las circunstancias, el lugar o la fecha en la que se había realizado la fotografía”.

El País no verificó dónde y cuándo se tomó la foto; de haberlo hecho, de no haber cedido a la tentación de la primicia, se podría haber ahorrado el que quizá sea el ridículo más grande de su historia.

El País arrastra desde hace unos meses una crisis derivada a partir de un despido masivo de periodistas. En el affaire, se ventilaron una serie de críticas muy fuertes a su director Juan Luis Cebrián.

Pertenezco a una generación que estudió, aprendió, creció en este oficio considerando a El País como el referente obligado en el diarismo en español. Como lectora y admiradora del gran trabajo periodístico que han realizado al paso de los años, la pifia me parece muy triste, porque es un síntoma de un mal que no se soluciona con detener la distribución de un ejemplar.

Pueden ser varias las razones por las cuales un medio olvida el principio básico del buen periodismo, la verificación de datos; algunas de ellas, la incapacidad e inexperiencia o la soberbia. En ambos casos, el panorama no es nada halagüeño para El País.

 

 

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