Conciertos en México: El negocio de la nostalgia

El pasado domingo se presentó, en la capital del país, una de las bandas de rock más emblemáticas del Reino Unido, The Cure, que cerró en México su gira por Latinoamérica ofreciendo un épico concierto de más de 4 horas.

 

El show era especial, marcaba el inicio de un nuevo año en la vida del líder de la banda, Robert Smith, quien cumplió 54 años ese domingo y celebró el hecho complaciendo a los miles de seguidores mexicanos ofreciendo una memorable actuación con un balanceado setlist que emocionó a seguidores nuevos y a fanáticos arraigados de la banda; 50 canciones, entre ellas la gran mayoría  de los éxitos y, por supuesto, tracks para los seguidores"clavados".





Todo era celebración ese día, mientras manejaba hacia el foro donde se realizó el concierto escuchaba la tradicional "Transmisión Monstruo" que organiza en cada concierto la estación capitalina Reactor 105.


Durante los minutos que pasé atorado en el tránsito escuché a uno de los organizadores del concierto que estaba siendo entrevistado por Clauzzen Hernández, el sujeto hablaba de que todo estaba listo, que sería un concierto épico además de que la organización había superado varios récords, el que más lo llenaba de orgullo era el de "mayor asistencia de público a concierto de sólo un artista".

 

¿La cifra mágica? 57 mil personas



 

Está cantidad de asistentes sólo se alcanza, y se supera constantemente, en los festivales que organiza esta empresa: Vive Latino y Festival Capital.

 

Sin embargo, si reflexionamos a fondo la situación, vemos las variables de manera subjetiva llega la terrible realidad como cachetada de mujer despechada; nos emocionamos y destinamos parte importante de nuestros ingresos en asistir a conciertos de artistas que viven de su pasado.



 

El último disco de estudio de The Cure fue lanzado en 2008, el largo setlist que complació hasta a los fanáticos más clavados de la banda fue integrado por canciones de sus discos más emblemáticos.

 

Fue un concierto maravilloso y, a estas alturas de 2013, considerado ya como el show del año en México, soy uno de los muchos asistentes que salió con esa estela mágica luego de escuchar los acordes interpretados por Robert Smith y compañía, sin embargo creo que el negocio está aplicando “rudeza innecesaria” a los melómanos mexicanos.





Tan sólo un día después de este épico concierto, la empresa organizadora de la gran mayoría de los conciertos en el país anuncia otro trancazo de ventas, Soundgarden se presentará en México en Mayo.

 

Luego de separarse en 1997 y realizar trabajos en solitario, la agrupación se reúne en 2010 lanza un disco de éxitos y a finales del año pasado lanza una nueva placa titulada “King Animal” la cual intenta, sin éxito, revivir el sonido que los llevó a la fama en los años noventa.

 

Así pues, con un disco mediano bajo el brazo pero con un montón de canciones viejas, la agrupación estadounidense se presentará, por primera vez en México el próximo 31 de Mayo.





¿Otro ejemplo? Hace tan sólo unas semanas la mítica agrupación inglesa The Stone Roses, pisó por primera vez suelo Azteca para ofrecer un concierto en el Plaza Condesa de la Ciudad de México.

 

Y así la lista sigue, ¿no lo habían notado? México se está convirtiendo en el paraíso de los nostálgicos, o como bien decían mis queridos amigos Carlos Morales y Mauricio Orozco... Un cementerio de elefantes musicales.

 

Es válido apelar a la nostalgia y vendernos recuerdos, pero que la gran mayoría de la cartelera “mainstream”, por llamarla de algún modo, de conciertos en nuestro país esté ocupada por estas bandas habla de un conformismo musical; hay muchas bandas nuevas con propuesta interesante a las cuales se les debería de abrir espacio, sin embargo mientras sigamos gastando nuestros pesos en conciertos “de nostalgia” no tendremos los espectáculos que los mexicanos nos merecemos.

 

¿Más ejemplos?

 

Caifanes, Los Fabulosos Cadillacs, Soda Stereo, Pixies, The Smashing Pumpkins, Blind Melon, Pulp, OMD, New Order, Stone Temple Pilots, Suede...



¿No creen que merecíamos estos conciertos en los puntos más altos de su carrera? no en estos momentos que intentan revivir su éxito y fama a través del glorias del pasado.



No estoy en contra de que estas grandes bandas vengan, soy fanático de la mayoría y disfruto de la música que hacen sin embargo, creo que los promotores y organizadores de estos eventos deverían ofrecer más alternativas y no irse por la solución fácil y redituable del asunto.


Merece la pena pensarlo.

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